Detalles del Tour
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⏳DEL 17 AL 20 DE DICIEMBRE.
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⏳$450 USD.
⏳$100 USD para reservar mediante depósito. -
⏳Trasportes internos.
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⏳Coordinador de viaje y guías locales.
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⏳Hospedajes en habitación doble o triple
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⏳Desayunos.
Información
La Leyenda Viva de Tikal: El Reino de las Pirámides del Cielo.
Hace más de dos mil años, en el corazón de la selva guatemalteca, se alzó una de las civilizaciones más enigmáticas y poderosas de América: los mayas. Dentro de sus dominios surgió una ciudad majestuosa que parecía tocar el cielo con sus torres de piedra: Tikal.
Tikal no fue simplemente construida; fue soñada por reyes, esculpida por artistas y levantada por manos sabias que comprendían el cosmos. Las primeras piedras fueron colocadas alrededor del año 600 a.C., pero fue durante el período Clásico Maya (250 d.C. – 900 d.C.) cuando Tikal se transformó en una metrópolis de templos-pirámide, palacios, plazas ceremoniales y altares sagrados.
Las pirámides no eran tumbas cualquiera. Eran puentes entre la tierra y los dioses, escenarios de rituales sagrados donde el rey se comunicaba con el inframundo, el cielo y los ancestros. El Templo del Gran Jaguar (Templo I), de más de 47 metros de altura, fue construido para honrar al gran rey Jasaw Chan K’awiil I, quien gobernó Tikal en el siglo VIII. Frente a él se encuentra el Templo II, erigido para su esposa, símbolo del poder compartido entre el sol y la luna, lo masculino y lo femenino.
Los mayas construyeron estas pirámides con herramientas de piedra, esfuerzo humano y una precisión astronómica asombrosa. Cada estructura estaba alineada con los movimientos del sol, la luna y Venus, reflejando su profundo conocimiento del universo.
Pero Tikal no fue solo piedra. Fue alma y espíritu. Sus muros escucharon los cantos sagrados, las danzas de sacerdotes y los susurros de los antiguos. Cuando finalmente fue abandonada alrededor del año 900 d.C., la selva se encargó de ocultarla por siglos, como guardiana de sus secretos.
Hoy, al caminar entre las pirámides de Tikal, no solo ves ruinas. Sientes la presencia de un imperio que miraba a las estrellas y construía hacia ellas, creyendo que todo en la Tierra era un reflejo del universo.

